La activista María Galindo fue expulsada de la marcha indígena en La Paz el 4 de mayo de 2026.

La llegada de la marcha indígena de Pando y Beni a La Paz este lunes se vio marcada por la expulsión de la activista María Galindo. Las manifestantes, principalmente mujeres indígenas y campesinas, rechazaron su presencia de forma tajante con gritos de “discriminadora”, “sinvergüenza” y “basura”.
Las mujeres formaron un cordón humano para cerrarle el paso y le exigieron que, si quería acercarse, debía pedir perdón de rodillas por haber cortado un tipoy en el pasado. Este acto fue calificado como un ultraje a la dignidad cultural de los pueblos del oriente boliviano.
El núcleo de la movilización es la anulación de la Ley 1720 de conversión de tierras. Esta norma es rechazada porque autoriza al Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) a cambiar la clasificación de pequeña propiedad titulada a propiedad mediana, lo que los indígenas consideran una amenaza a sus territorios.
“Pensaron que no íbamos a llegar, pero gracias a Dios ya estamos en La Paz. Nuestra demanda es justa y esperemos que se sensibilicen con todo el sufrimiento de nuestra gente”, manifestó una de las líderes al ingresar a la sede de Gobierno tras 27 días de caminata.
A pesar de que el Gobierno intentó frenar la movilización mediante el Decreto Supremo 5613 para la dotación de tierras en la Amazonía y acuerdos con sectores parciales, la dirigencia de la marcha se mantiene inflexible. La postura de los pueblos de Pando y Beni es de rechazo total a cualquier negociación que no implique la eliminación de la norma en cuestión.
“Nuestra demanda es la abrogación y no vamos a negociar, queremos la abrogación total de esa ley”, ratificó la dirigente al cerrar cualquier posibilidad de diálogo intermedio.


