Según el último reporte de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), actualmente existen casi 70 puntos de bloqueo en el país, una cifra menor a los 93 registrados anteriormente. No obstante, la mayor concentración de cortes continúa en las carreteras que conectan La Paz y Cochabamba, donde miles de conductores siguen esperando una solución para retomar sus viajes.

Los bloqueos de carreteras cumplen 46 días en el país y miles de transportistas continúan enfrentando condiciones extremas en distintos puntos de la red vial nacional. La falta de alimentos, agua, atención médica y recursos económicos ha obligado a muchos conductores a recurrir a estrategias de supervivencia mientras esperan poder continuar sus viajes.
Gualberto, conductor de transporte pesado que permanece varado desde finales de mayo, relata que durante semanas él y sus colegas tuvieron que enfrentar largas jornadas sin acceso regular a comida.
“Tuvimos que subsistir como pudimos. Había casos donde no comíamos por dos días y recién al tercer día una señora nos llevó algunos alimentos, pero era pequeña la ración; la gente ha sufrido bastante”, contó.
El chofer transporta una carga con destino a Santa Cruz y permaneció retenido en Vilaque desde el 25 de mayo. Posteriormente logró avanzar hasta la localidad de Tholar, en el municipio paceño de Ayo Ayo, donde decidió permanecer junto a otros transportistas para descansar y abastecerse antes de continuar la ruta.
Según su testimonio, la situación en las carreteras es mucho más compleja de lo que percibe la población. Muchos conductores han debido improvisar formas de conseguir alimentos y soportar prolongados periodos de incertidumbre.
“La gente no sabe qué estamos pasando en la carretera. Hemos tenido que hacer de todo para subsistir y tener un plato de comida”, afirmó.
La crisis también afecta la salud de los transportistas. Gualberto relató que dentro de la caravana había personas de la tercera edad y conductores con enfermedades crónicas que permanecían sin medicamentos ni atención adecuada.
“Teníamos dos personas mayores que estaban mal de salud. Uno que tenía diabetes, otro con presión alta, y había una persona con deshidratación que le generó problemas estomacales”, explicó.

