El niño de tres años viajaba junto a sus padres y su hermano menor cuando ocurrió el accidente en la carretera Oruro-Cochabamba, donde perdió a su familia. El policía que lo rescató en medio de la tragedia y lo acompañó hasta el hospital recibió un reconocimiento por su labor.

Hay historias que trascienden el hecho policial. No por la magnitud del accidente, sino por los gestos que aparecen en medio de la tragedia. La de Liam, un niño de tres años que sobrevivió a un choque fatal en la carretera Oruro-Cochabamba, es una de ellas.
El pequeño viajaba junto a sus padres y su hermano menor, de apenas meses de edad, cuando el vehículo en el que retornaban desde Argentina impactó contra un camión que circulaba en sentido contrario, el viernes 31 de julio. El accidente terminó con la vida de sus padres y del bebé. Liam fue el único sobreviviente de la familia.
Entre los primeros en llegar al lugar estuvo el policía Wilmer Corani Colque. Lo que encontró aún permanece en su memoria.
«Cuando llegué, el único que clamaba auxilio era Liam. Sin pensarlo dos veces rompí la ventana del vehículo para sacarlo. Yo también soy padre y en ese momento actué como padre», recuerda.
El niño estaba sin abrigo. El uniformado se quitó su chaqueta para cubrirlo y lo llevó a su vehículo mientras coordinaban su traslado. Durante el camino hacia el centro de salud de Ocotavi y posteriormente al Hospital Barrios Mineros de Oruro, intentó mantenerlo tranquilo.
«Le dije: ‘Papito, tranquilo hijo. Yo te voy a ayudar'».
Para distraerlo comenzaron a conversar. Le preguntó cuál era su héroe favorito.
«Me respondió que Spider-Man. También me contó que le gusta el fútbol. Poco a poco empezó a confiar en mí», relata.
Al llegar al hospital, los médicos iniciaron la atención del pequeño. Sin embargo, Liam no quería soltar la mano de quien lo había acompañado desde el lugar del accidente.
Antes de despedirse, el policía le hizo una promesa: volvería con un regalo. Un muñeco de Spider-Man y un balón de fútbol.
Días después regresó al hospital. Liam ya estaba fuera de peligro. El reencuentro fue el cumplimiento de una promesa nacida en uno de los momentos más difíciles para ambos.
La familia vivía en Cochabamba. Días antes del accidente había viajado hasta La Quiaca, en Argentina, para que el bebé recibiera una vacuna. Cuando emprendían el regreso a casa ocurrió la tragedia.
Los abuelos maternos conocieron la noticia a través de un noticiero de Oruro. Ahora, cuidan de Liam.
En medio de una historia marcada por el dolor, el pequeño encontró una mano que le transmitió seguridad cuando más la necesitaba. Y un policía descubrió que, en ocasiones, su labor va mucho más allá del uniforme.
La actuación de Wilmer Corani no pasó desapercibida. Su rápida intervención para rescatar al niño y el acompañamiento que le brindó durante las horas posteriores al accidente le valieron un reconocimiento institucional, al recibir el Emblema de Oro, una distinción que destaca acciones de servicio y compromiso con la ciudadanía.
Para el uniformado, sin embargo, el mayor reconocimiento fue volver a ver a Liam. Porque, a veces, en medio de una tragedia que cambia vidas para siempre, un gesto de humanidad puede convertirse en el primer paso para volver a tener esperanza.

